Adeline llega a su pueblo natal y, al bajar, respira el aire fresco que la rodea. Por un segundo, siente que los recuerdos de Damián y la culpa que la atormentaba comienzan a disiparse poco a poco. Se adentra en el lugar y toma un taxi para iniciar el recorrido hacia su antiguo hogar.Durante el camino, se queda absorta mirando los hermosos paisajes: los lagos, la vista del mar y los extensos cultivos. Todo aquello la transporta de inmediato a su niñez y la hace sentir, por fin, en casa. Al llegar a su destino, paga el pasaje y el taxi se retira, dejándola sola frente a la fachada. Se queda en pie solo un segundo, observando la casa; es grande, con ese ambiente antiguo y minimalista que siempre la hizo sentir única.Adeline entra, pero de inmediato nota algo extraño. Todo está vacío, quieto y en un silencio absoluto. Le resulta una situación inquietante, ya que en esa casa viven niños y normalmente nunca reina la calma. Revisa su móvil y nota que es un poco más del mediodía; concluye
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