Capítulo 48. Lo voy a arreglar.
Llegó hasta Harry y se tiró al suelo, cubriendo su cuerpo pequeño con el suyo, creando un escudo humano contra los flashes. Harry se aferró a su camiseta, temblando violentamente, sollozando contra su pecho.—¡Kovacs! —gritó Eris, desesperada.Kovacs estaba luchando, literalmente, para llegar a ellos. Había agarrado a un paparazzi por el cuello de la chaqueta y lo había lanzado hacia atrás, pero eran demasiados. El caos atraía a más curiosos. —¡Eris, ¿cuánto te pagan?! ¿Es hijo de Ares Valerian? —gritó uno—. ¡¿Piensas tener hijo con Silas?! ¡¿Qué se siente atrapar a un millonario?! ¿Dónde lo conociste?La indignidad, la crueldad de la escena, hizo que Eris sintiera una furia volcánica. —¡Largo de aquí! —rugió ella, levantando la vista con los ojos llenos de lágrimas de rabia—. ¡Están asustando a un niño! ¡Son unos buitres!Entonces, el mundo tembló. O al menos, eso pareció.Un rugido se escuchó desde la dirección de la calle. —¡HE DICHO QUE SE APARTEN!No era la voz de un guardia
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