Capítulo 41. La junta de los tiburones. El nuevo rey.
El pasillo que conectaba la oficina de la presidencia con la Sala de Juntas Principal era corto, pero se sentía como el corredor de la muerte para cualquiera que no tuviera nervios de acero.
Silas caminaba con paso firme, la carpeta de cuero con la renuncia firmada de su madre bajo el brazo. A su lado, Eris mantenía el ritmo, sus tacones resonando sobre la moqueta. A pesar del traje blanco impecable y la postura erguida, Silas notó la ligera tensión en sus hombros.
—¿Nerviosa? —preguntó él en v