Capítulo 45. El mundo puede ser simple.
Eris sintió un nudo en el estómago.
—¿Están ahí por nosotros?
—Están ahí por usted, señorita O'Neil —corrigió Kovacs con suavidad, pero con firmeza—. Quieren saber quién es la mujer que derrocó a Regina Hawk. Quieren la historia de Cenicienta. O la de la villana. Depende de quién pague más.
Silas miró a Eris. Vio el miedo en sus ojos, ese pánico de animal acorralado que ella intentaba ocultar.
—Podemos salir por el helipuerto —sugirió Silas—. Llamaré al piloto.
—No —dijo Eris, sacudiendo