Capítulo 133. El verdadero problema.
El silencio que siguió a la pregunta del periodista fue pesado, espeso, como si el aire se hubiera congelado de repente.“¿Por qué fue tan cruel?”La acusación flotaba entre ellos. El periodista sonreía con arrogancia, sabiendo que tenía la nota del año. Si Lyanna se quedaba callada, aceptaba la culpa. Si gritaba, parecía una loca. Era una trampa perfecta.Ares sintió que la sangre le hervía. El dolor de su brazo desapareció, reemplazado por una furia ciega. Dio un paso amenazante hacia el hombre, dispuesto a romperle la cámara y la cara, sin importarle las consecuencias legales.—¡Cierra la maldita boca! —gruñó Ares, con voz de trueno.Pero Lyanna fue más rápida.Levantó su mano y la puso firmemente sobre el pecho de Ares, deteniéndolo en seco. No lo empujó; simplemente le hizo sentir su presencia, su calma.—No, Ares —dijo ella, sin dejar de mirar al periodista—. Él quiere que te enojes. Quiere la foto del "monstruo" atacando. No se la des.Ares se detuvo, respirando agitadamente,
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