Capítulo 135. Operación: Familia feliz.
La limusina blindada cruzó las enormes rejas de hierro forjado de la mansión Valerián.
Normalmente, llegar a casa era un alivio para Ares. Era su santuario, el único lugar donde el ruido del mundo de los negocios no entraba.
Pero hoy, al mirar por la ventana tintada, Ares vio su hogar con los ojos de un extraño. O peor, con los ojos de una trabajadora social.
Y lo que vio no le gustó.
El jardín delantero, perfectamente cuidado, estaba lleno de hombres. No eran jardineros. Eran el equipo de éli