Capítulo 143. La desesperación.
Eran las tres de la madrugada. La Mansión Valerián estaba sumida en una oscuridad casi total, solo rota por la luz de la luna que entraba a través de los ventanales blindados.En la habitación principal, Ares no podía dormir.Estaba sentado en el borde de la cama, mirando a Lyanna. Ella dormía o fingía dormir, acurrucada bajo el edredón de seda, con el cabello esparcido sobre la almohada. Se veía tan tranquila, tan inocente.Ares sentía un peso en el pecho que no lo dejaba respirar. En unas horas saldría el sol. En unas horas, entrarían a una sala de tribunal donde Lena, con su cara de víctima y sus mentiras perfectas, intentaría destruirles la vida.Y lo que más aterraba a Ares no era perder su dinero, ni su reputación, ni siquiera la custodia de Harry, porque en el fondo sabía que pelearía hasta la muerte por él y no se lo dejaría quitar. Lo que lo aterraba era ver a Lyanna esposada.Marcus, el abogado, había sido claro: "Si el juez decide que hubo suplantación de identidad malicios
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