Capítulo 134. Una batalla que no iban a perder.
El comisionado Frank Miller no se veía feliz. Era un hombre viejo, de cabello gris y cara dura, que conocía a la familia Valerián desde hacía años. Pero hoy no venía como amigo.
El policía golpeó el cristal blindado otra vez.
—Abre la ventana, Ares —dijo Miller. Su voz se escuchaba amortiguada a través del vidrio.
Esteban miró a Ares por el retrovisor, esperando la orden.
—Señor, si bajo el vidrio, los periodistas pueden acercarse.
—Bájalo —ordenó Ares, apretando los dientes—. Si no lo hacemos,