Ethan estiró la mano con cautela, como si temiera que el sobre pudiera quemarlo. Sus dedos, fuertes y largos, rozaron el papel manila ligeramente arrugado. Había algo en él, en su peso, en la forma en que había sido entregado, que erizaba el ambiente.—¿Esto qué es? —preguntó con el ceño fruncido, sin apartar la vista del sobre.Mónica, que llevaba casi una hora caminando de un lado al otro sin poder calmar su ansiedad, se detuvo frente a él. Había tensión en sus hombros, en la manera en que presionaba sus labios.—Ábrelo… —dijo con un susurro preocupado—. Creo que es la razón por la que la señora Ariana no quiere que el señor presidente sepa… algo que ella.Flor, que estaba junto a la ventana con las manos cruzadas frente al pecho, levantó la cabeza inmediatamente. Su mirada tembló, como si ya sospechara lo que estaba a punto de ocurrir.Ethan respiró hondo, clavando los dedos en la solapa del sobre. Lo abrió de un tirón. Varios papeles cayeron sobre la mesa, deslizando un siseo que
Ler mais