Amelia despertó con el cuerpo pesado.No era dolor exactamente. Era una sensación extraña, como si cada hueso hubiera sido recolocado durante la noche y aún no terminara de encajar. La fiebre había cedido, pero dejaba tras de sí un cansancio profundo, antiguo, que no pertenecía solo a su carne.Astrynn estaba despierta.No inquieta.No dominante.Solo… presente.«El vínculo está estable por ahora.»Amelia abrió los ojos lentamente, respirando hondo. El aire ya no ardía al entrar en sus pulmones. El tirón en el pecho seguía allí, constante, como un hilo invisible que no dolía, pero tampoco podía ignorarse.Kael estaba cerca.No lo veía, pero lo sentía. Como una nota grave sostenida en el fondo de su pecho.—¿Dorian…? —murmuró.—Aquí —respondió él de inmediato, desde la silla junto a la pared.Amelia giró apenas la cabeza. Dorian estaba despierto, con el rostro tenso, ojeras marcadas y los brazos cruzados. Había pasado la noche allí. Eso lo supo sin necesidad de preguntarlo.—No te movi
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