La barra de progreso avanzaba con una lentitud que bordeaba la tortura psicológica.22%... 24%...El silencio del despacho de nogal se había vuelto denso, casi sólido. Isidora mantenía los ojos fijos en la pantalla de treinta y dos pulgadas, las manos sobre el regazo, completamente inmóvil. El disco encriptado de Diego estaba haciendo el trabajo sucio en las entrañas de la red de Matteo, perforando el cortafuegos corporativo desde dentro.El teléfono de Matteo, a quince pasos de distancia sobre el escritorio de ónix, seguía encendido, la notificación de Alerta Roja brillando como un faro delator en la penumbra de la sala. Si Matteo entraba antes del cien por ciento, o si miraba la pantalla de su móvil al regresar, no habría disculpa, ni negociación, ni contrato nupcial que la salvara. No era un error de diseño. Era un robo corporativo de máxima seguridad perpetrado en el corazón de su fortaleza.45%... 48%...El sonido de tacones afilados golpeando el parquet del pasillo exterior cortó
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