Daryl agarró ligeramente pero con firmeza el brazo de Lilian, lo suficiente para detener sus pasos.—Lilian —la llamó en voz baja, con tono serio—. Quiero hablar contigo. Solo un momento.Lilian giró enseguida, y Aurora, que aún le sujetaba la mano, lo miró con sospecha.—¡No puedes! ¡Tía Lilian se va conmigo! —exclamó Aurora, apretando más fuerte la mano de Lilian.—Cariño, papá solo quiere hablar un segundo——¡No puedes! —insistió Aurora, casi llorando—. ¡La tía me prometió que estaría conmigo!Lilian los contempló, dubitativa. Daryl parecía querer hablar seriamente, pero Aurora no estaba dispuesta a ceder. Finalmente, Lilian inhaló y asintió suavemente, negando con amabilidad:—Lo siento, Daryl. Tal vez en otro momento.Daryl suspiró suavemente, sin insistir. Lilian volvió de la mano de Aurora hacia el comedor.La noche avanzaba y la casa se
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