Daryl agarró ligeramente pero con firmeza el brazo de Lilian, lo suficiente para detener sus pasos.
—Lilian —la llamó en voz baja, con tono serio—. Quiero hablar contigo. Solo un momento.
Lilian giró enseguida, y Aurora, que aún le sujetaba la mano, lo miró con sospecha.
—¡No puedes! ¡Tía Lilian se va conmigo! —exclamó Aurora, apretando más fuerte la mano de Lilian.
—Cariño, papá solo quiere hablar un segundo—