450. La geometría del riesgo compartido.
No despierto con sobresalto, sino con una claridad casi insoportable, una lucidez que se instala en el cuerpo antes que en el pensamiento, como si cada célula hubiera recibido la misma instrucción silenciosa: no retroceder, y mientras permanezco inmóvil, dejando que la respiración encuentre su ritmo sin imponerle nada, percibo cómo las consecuencias de la exposición pública continúan desplegándose incluso en ausencia de testigos, reorganizando alianzas, tensando viejas fidelidades, obligando a quienes dependían del orden anterior a mirarse de frente sin el amparo de símbolos que ya no responden.La traición aparente sigue siendo discutida en espacios donde no entro, pero que siento vibrar como cámaras de resonancia, y sé que algunos han decidido odiarme con una devoción casi erótica, porque el resentimiento también es una forma de vínculo cuando se carece de otra cosa, mientras otros, más peligrosos, comienzan a estudiarme, no con la intención de comprender, sino de reproducir la supe
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