459. Donde el riesgo aprende a pronunciarse.
El avance no se anuncia con ruido sino con una variación mínima en el pulso del entorno, una alteración tan sutil que solo quienes han aprendido a escuchar con el cuerpo completo pueden percibirla, y yo la reconozco de inmediato porque coincide con el instante exacto en que dejo de ser observada como excepción y comienzo a ser anticipada como posibilidad peligrosa, una transición que despierta en mí una lucidez casi voluptuosa, esa claridad que nace cuando el deseo y la voluntad dejan de competi