452. La traición que aprende a respirar.
No percibo la traición cuando ocurre, porque las verdaderas rupturas no se anuncian con estruendo, sino que se deslizan con la suavidad de algo familiar que cambia de temperatura, y solo cuando el cuerpo reacciona antes que el pensamiento comprendo que una de las presencias que daba por alineadas ha desplazado su eje, no hacia Keth de forma abierta, sino hacia un lugar más peligroso: la ilusión de que puede administrar lo que hemos puesto en circulación sin pedir permiso.
Es Nerai.
No aparec