En el camino, Darío me llevaba a la fuerza, apretándome la muñeca con saña, como si tuviera miedo de que me escapara en cualquier momento. Aunque yo sospechaba que él podía ser Mateo, en el fondo no estaba segura; y que me arrastrara así me dio mucho asco. Por más que forcejeé y sacudí el brazo, no logré zafarme de su enorme mano, fuerte como una tenaza. Si no hubiera habido guardias patrullando por todas partes, le habría gritado en la cara para saber si de verdad era Mateo. Sin embargo, como pensé que, cuando llegáramos a su lugar y no hubiera nadie alrededor, sí podría preguntárselo, me contuve.—Vaya, Darío… ¿en serio vas a robarte mi juguete?Justo cuando yo iba forcejeando con Darío y él me gritaba insultos, la señorita Alma pasó por ahí, como si el destino la hubiera puesto en el lugar exacto. No sabía a qué evento iban, pero a su lado venían Waylon, Jeison y Henry, todos impecables. Rodeada de ellos, ella se veía exageradamente hermosa. A simple vista, daba envidia lo perfecta
Leer más