—Después de tantos años, esta zorra es la única que me ha provocado algo. Señor Felipe, tenga piedad de mí, déjeme llevármela unos días para disfrutarla, señor Felipe, se lo ruego…
Ricardo miró a Darío y luego le sonrió a Felipe.
—Yo digo que lo dejemos llevársela unos días. Al fin y al cabo, delante del señor Pedro ya se le prometió que esta mujer sería suya. Si ahora nos retractamos y la dejamos con nosotros, o se la devolvemos a la señorita Alma, el señor Pedro podría empezar a sospechar. Y s