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En silencio te amare

En silencio te amare

Betty Rendon Mancilla
Después de la desgracia que el estado de Guerrero sufrió a causa del huracán Daina se fue a la ciudad de México con su hermana Roció quien la recibió muy bien sin saber que conocería a alguien que pondría su mundo de cabeza ella era una chica muy tímida no le gustaban las fiestas se encerraba siempre en su mundo, pues era algo insegura, pues su padre la creía tonta que no sabía valerse por sí misma, ya que siempre quería acompañarla a todas partes incluso a las citas que tenía con otros muchachos su hermana siempre se molestaba que no la dejaran salir siendo mayor de edad Roció le mostró otra vida que a ella le resulto agradable, pero siempre tenía la presión de hacerse cargo de su hermano y su papá, ya que no tenía una figura materna en esa vida ella pudo ser libre sin tener a alguien apurándola hasta para comer en fin estaba comenzando una nueva vida donde conoce a Fernando peña quien en tan poco tiempo se convirtió en su gran amor solo que había un detalle su exesposa y su vicio con el alcohol, pero a una si para ella era el hombre perfecto el hombre el cual amaría con todo su corazón. 
Romance
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Los Amigos no se Besan en la Boca

Los Amigos no se Besan en la Boca

Vickmaya
Zack Deilen y Álvaro Duncan, dos almas muy diferentes que encajan entre si a pesar de sus indiferencias y el oscuro pasado de la familia Duncan. Un hombre comiendo de la mano del otro, mirando como aquellos ojos mieles le producían a la vez miedo y fascinación. Era algo muy inquietante para cualquiera, sobretodo para los ojos de Zack. Sus azules ojos miraban un ser demoníaco, convertido en hombre; hambriento de saciar sus más lujurioso y oscuro apetito. No podía huir, no podía negarse ni resistir las crecientes ganas que aquel ser humano le provocaba. Placer ajeno. Placer del que siempre podría obtener siempre. Placer porque podía controlarlo. Placer que ya podía manejar. Placer que por fin logró manifestar. Placer que ahora, sólo le quedaba por soltar y dejar ir. Placer que a la larga, le dejaría sólo una herida abierta. Placer ajeno... a la propia realidad en la que estaba.
LGBTQ+
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La Búsqueda

La Búsqueda

Fui prisionera de Luis en una isla remota durante medio año. La gente decía que él había gastado millones para comprarme aquella isla. La seguridad que había en ese lugar era comparable a la de la Casa Blanca. Ni un solo pájaro que volara por encima de esa zona podía escapar sin que le volaran las plumas y el pescuezo de un balazo. Pero nadie sabía que esos cuidados y atenciones que todos envidiaban, para mí no eran más que una tortura. Hasta que él encontró a una chica que se parecía demasiado a mí. Fue entonces cuando comenzó a perder el interés en mí. Un día, ella aprovechó que él no estaba y llegó a la isla con un grupo de personas. Me rompió la mano, me marco la cara con un cuchillo y luego me metió en una jaula para perros. Cuando Luis me encontró, ya estaba al borde de la muerte. —¡Luis, esta mujer quería ganarse tu confianza imitándome! ¡Seguro es una usurpadora! ¡Hay que hacerla pagar un alto precio por esto!
Cuento corto · Drama Realista
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Dejé de ser su Luna... ¡y el Alfa enloqueció!

Dejé de ser su Luna... ¡y el Alfa enloqueció!

Cada semana, mi Alfa Bruce llevaba a una mujer distinta a casa, y frente a mí, en nuestra propia cama, se entregaba al desenfreno. Cada traición desgarraba mis sentidos; dolía como si unas garras afiladas me abrieran el alma. Él me odiaba; por eso me torturaba, una y otra vez, burlándose de mi confianza con su traición carnal. La noche de nuestro décimo aniversario llevó a la amante que había mantenido en secreto durante cinco años hasta nuestro territorio. Ella calzaba mis tacones, vestía mi traje de gala hecho a medida y lucía el anillo y el collar que yo había creído símbolos de nuestra promesa. Él, de pie ante todos los invitados, se burló: —¿No te gusta su vestido? Quítate el tuyo y dáselo. Ah, y esta noche no necesito que me atiendas. Ella es cien veces mejor que tú en la cama. La multitud estalló en carcajadas, convirtiéndome en su objeto de burla. Pero yo me levanté con calma y lo miré: —Quiero romper el vínculo. Él reaccionó como si oyera el chiste más aburrido: —Eso lo has dicho cien veces; ya me harté. ¿De verdad estás dispuesta a renunciar al puesto de Luna? Te arrastraste para que te marcara; tú te aferraste sin dignidad. La gente volvió a reírse a carcajadas. Pero ellos no sabían que, de todas esas cien veces, esa vez yo estaba decidida a terminar con esa agonía. Esa vez no lo quería ni a él ni al poder y la gloria de ser su Luna. Había decidido romper por completo el lazo de nuestras almas.
Cuento corto · Hombres Lobo
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La esposa de la mafia sin vuelta atrás

La esposa de la mafia sin vuelta atrás

Vincenzo Moretti era el magnate financiero más joven de Nueva York. Dirigía un conglomerado tecnológico valorado en más de diez mil millones y se había convertido en la nueva leyenda de las portadas de las revistas de negocios. Pero muy pocos sabían que, en realidad, era el Padrino que controlaba el núcleo de la mafia de la Costa Este. Para él, la riqueza, el poder y el destino no eran más que fichas de cambio. Y yo había sido una pieza que usó para apuntalar la alianza de su familia. En diez años de matrimonio, se acostó con mis amigas y compañeras de trabajo; cada una era alguien en quien yo confiaba. Aquella mañana llevé en brazos a nuestro bebé, recién cumplido el primer mes, a un chequeo médico. Su amante más reciente, Sienna, me atropelló con su auto. El niño lloraba sin parar; le supliqué que nos llevara al hospital. Cuando Vincenzo llegó, traía el gesto cargado de desprecio. —Isabella, ¿desde cuándo sabes fingir accidentes para estafar? —Aunque te mueras frente a mí, no te voy a dedicar ni una mirada. Dicho eso, tomó de la mano a su nueva conquista y se dio la vuelta para irse. Cuando por fin me llevaron al hospital, el bebé que llevaba en brazos ya había muerto por asfixia. Al enterarse, a mi madre le dio un infarto y no lograron reanimarla. Permanecí en coma dos días. Al despertar, Vincenzo no había ido a verme. El padre de Vincenzo, Renato Moretti —el verdadero viejo padrino—, se paró junto a mi cama. Yo, tranquila, le dije: —Déjeme ir. Lo que le debía a su familia ya lo pagué con mi vida. Tiempo después, ese marido mafioso que me había tratado con frialdad se arrodilló frente a mí y me rogó que volviera a casa. Pero yo ya no era la mujer sumisa y humillada que esperaba a que él mirara atrás. Era la esposa de la mafia que se da la vuelta… y no vuelve a mirar atrás.
Cuento corto · Mafia
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Un amor prohibido para el millonario Gael Georgiou

Un amor prohibido para el millonario Gael Georgiou

Luna Carmesí
El millonario Gael Georgiou contrajo matrimonio con la hija presumida de los Bianchi. Ambas familias decidieron formar una potencia y así tener el futuro heredero, siendo esta una cláusula del testamento de los Georgiou. La situación se tornó exitante cuando Gael Georgiou conoció a Irina Williams; la hermanastra de su esposa. Sin embargo, los intereses para el terco y desesperado millonario estaban bien plantados en la conveniencia de los Georgiou, pero este estaba seguro que tendría todo lo que deseaba, incluyendo a la sumisa Irina Williams. Las cosas no salieron como lo deseo el heredero millonario, ya que su esposa resultó ser estéril. Los Bianchi de inmediato miraron a Irina Williams como el pasaporte a la felicidad de la presumida Anabella, y planificaron obligarla a prestar su vientre para que nazca el heredero. Lo que no sabían los Bianchi es que, más que sacrificar a Irina Williams, terminaron despertando sentimientos que el millonario Gael Georgiou desconocía, hasta sentir que esa chiquilla de mirada sumisa le pertenece.
Romance
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El Día De Su Boda, Perdí Al Hijo Del Magnate

El Día De Su Boda, Perdí Al Hijo Del Magnate

León Vincent, el magnate de Wall Street, me crió. Hace doce años, un incendio arrasó con el orfanato y me lo quitó todo. Fue él quien me sacó de las llamas, dándome una nueva oportunidad. Para agradecerle, firmamos un contrato de 99 favores. Cada vez que cumplía uno, la deuda se iba saldando. Cada vez que salía con alguna de las chicas de la alta sociedad, dejaba una joya carísima en mi caja de seguridad. En los dos años después de cumplir los 18, la caja ya estaba llena con 96 diamantes. Eso significaba que me había dejado 96 veces. Un día, recibí un correo de su prometida, Elina Harrington. "Querida Isabela, ¿qué opinas de la invitación para la boda de León? ¿El terciopelo dorado o el cuero mate se ven más elegantes? La boda será a principios del próximo mes, espero verte allí." Poco después, León me llamó. Necesitaba que le ayudara a preparar las maletas para su viaje a París, donde tenía una cumbre importante. No hice preguntas. Solo envié el regalo de boda que ya tenía listo: un collar de esmeraldas, un detalle valioso para su prometida, Elina Harrington. Esa misma noche, León regresó a su apartamento, se enteró del regalo y me agradeció por ser tan atenta. Luego me abrazó con ternura, dejando atrás todo lo que nos separaba, y me dijo que quería recompensarme con algo más... algo más íntimo. Esa vez... quedé embarazada. No sé cómo, pero Elina lo supo al instante. Apareció en la terraza de la mansión Vincent, gritando que se iba a tirar. —¡León, por favor! ¡No dejes que tenga ese niño! ¡Si lo hace, me tiro desde aquí! León, tan altivo como siempre, me sorprendió al suplicarme... me suplicó que abortara. Con todos los invitados pendientes de mi reacción, como esperando que me desmoronara, solo asentí con calma. —Está bien, lo haré. Él me susurró al oído: —Este matrimonio es solo un negocio. No me gusta ella. Cuando nos divorciemos, podrás tener otro hijo. Lo que él no sabía es que, en realidad, no tenía intención de quedarme con ese bebé. Quedaban tres favores, y la deuda—esa que me sacó del fuego hace años—quedaba saldada. El número 99 llegó cuando subí al barco rumbo a África, donde comenzaría mi investigación médica. A partir de ese momento, mi vida sería solo mía.
Cuento corto · Romance
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Un Amor con Aroma a Lirios

Un Amor con Aroma a Lirios

¿Qué pasa cuando dos personas que solo saben huir… terminan corriendo en la misma dirección? Bastián Schneider lo tenía todo: una esposa perfecta, una vida planificada, un apellido que pesa más que el oro. Hasta que todo se derrumbó. Abandonado sin explicación, huye con su hijo Liam a Sierra Verde, un pequeño pueblo rodeado de montañas, silencio y heridas que no dejan de sangrar. Allí, intenta aprender a respirar sin culpa. Y a sostener una relación con un niño que ya no sonríe. Bárbara Montenegro es la mejor en lo que hace: una cirujana intervencionista brillante, temida y aislada, con cicatrices que no solo están en su cuerpo. Nadie se atreve a preguntar qué esconde su mirada afilada. Y ella no da respuestas. Pero cuando Liam —silencioso, roto— llama a Bárbara por un nuevo nombre… algo cambia. Ella no cree en los milagros. Bastián ya no cree en segundas oportunidades. Y Liam solo quiere volver a sentirse a salvo. En un hospital donde el silencio pesa más que los bisturíes, entre pasillos helados y cicatrices que no sanan, tres vidas descubrirán que amar no siempre es fácil… pero quedarse puede ser la forma más valiente de sobrevivir.
Romance
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Amores rotos y joyas de traición

Amores rotos y joyas de traición

Tres días después de dar a luz, mi esposo me dijo que se tenía que ir de viaje por trabajo de emergencia y que no podía quedarse conmigo. Me dejó sola cuidando al bebé. Tres días después, apenas llegué del hospital, su "amiga de la infancia" publicó una descarada foto familiar en sus redes sociales con el siguiente texto: —De viaje, una familia unida y feliz. Miré atónita la foto, él sonreía de oreja a oreja. Comenté con un simple: “?” Mi esposo me llamó de inmediato: —¡Qué exagerada eres! Es una madre soltera muy desafortunada, por cierto, nunca ha tenido un hombre que la cuide. Solo la acompañé a tomar una foto sencilla, ¿por qué tienes que ser tan celosa? ¿Ah…? Al atardecer, su querida "amiga" publicó otra imagen, mostrando unas joyas lujosas: —Después de la foto familiar, quería regalarme este set de joyería que vale millones. Sabía perfectamente que mi esposo se las había comprado para que no se enojara por mi comentario. Pero esta vez, ya no pensaba perdonarlo. Decidí que ya no sería más su esposa.
Cuento corto · Romance
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Su boda, mi final

Su boda, mi final

Durante un banquete en palacio, el rey, ebrio, decidió comprometerme con Alejandro de la Torre. Alejandro era el hombre al que amaba mi hermana mayor, Catalina Valcárcel, y él también estaba enamorado de ella. La noche de bodas, Alejandro me dijo con serenidad: —No podemos desobedecer al rey. Ninguno de los dos tuvo elección. Ahora que estamos casados, te respetaré y te protegeré. Durante los seis años de nuestro matrimonio, me defendió de los castigos de su madre, permaneció a mi lado toda una noche cuando caí gravemente enferma e incluso puso en mis manos la administración de toda la residencia. Llegué a creer que, con el paso del tiempo y la convivencia, algún día terminaría amándome más de lo que había amado a Catalina. Pero entonces el rey murió y su sucesor ascendió al trono. Alejandro había desempeñado un papel decisivo en la ascensión del nuevo rey al trono. Sin embargo, no pidió títulos ni honores como recompensa. Lo único que pidió fue disolver nuestro matrimonio para poder casarse con Catalina. Aquella noche, cuando regresó a casa, puso frente a mí el acuerdo de divorcio. Junto a él había otro documento: un contrato de compromiso con otro hombre. —Se llama Esteban Mendoza. Es uno de mis subordinados. Es un hombre honorable y no tiene concubinas. Miré el contrato y guardé silencio durante un largo rato. Al final, solté una risa breve. —Si vamos a separarnos, lo mejor es que cada uno siga su camino y busque su propia felicidad. Tú puedes casarte con Catalina y yo encontraré mi propio camino. ¿Por qué insistes en elegirme otro esposo? Alejandro frunció ligeramente el ceño. —Ya hablé con tus padres y están de acuerdo con el compromiso. No quiero que te quedes sin alguien que te proteja. Esteban está bajo mis órdenes. Si algún día alguien se atreve a menospreciarte, podré intervenir para defenderte. Así, una vez más, habían tomado una decisión que marcaría el resto de mi vida sin siquiera preguntarme qué quería yo. Tomé la pluma, firmé el acuerdo de divorcio y recogí el contrato de compromiso.
Cuento corto · Romance
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