Ellas Llorarán Sobre Mi Tumba
Mi papá era un «Jugador».
Cuando al fin completó con éxito su misión de conquista, desapareció de ese mundo. Y, como premio de consolación, me dejó al cuidado de cuatro madres.
La primera era una CEO asquerosamente rica. La segunda, una médica brillante con habilidades que rozaban el milagro. La tercera era una oficial agresiva del ejército, y la cuarta, la actriz más aclamada y cotizada del país.
Durante dieciséis años, aquellas cuatro mujeres me adoraron hasta volverse locas. Me dieron la vida perfecta y cumplieron cada uno de mis caprichos sin dudarlo.
Pero el cuento de hadas se pudrió tres años atrás.
Ese fue el momento en que William Carson, el hijo de su inolvidable primer amor, irrumpió en nuestras vidas. A partir de su llegada, la devoción que mis madres sentían por mí se transformó en un odio ciego. William acaparó toda su confianza y, para mí, solo reservaron el desprecio.
Bastaba con que William abriera la boca para condenarme. Si él lloraba y decía que lo había llamado «bastardo asqueroso», mis madres me obligaban a vivir en una perrera y tenía que tragar sobras del suelo como si yo fuera un verdadero perro callejero.
Si él inventaba que yo lideraba una red de acoso en su contra en la escuela, ellas no dudaban en forzarme a abandonar los estudios. Y, para asegurarse de que aprendiera la lección, contrataron a unos delincuentes para que me dieran palizas a puerta cerrada durante tres meses interminables.
El golpe final llegó cuando William fingió que lo había empujado por las escaleras una vez más. Esa vez, mis queridas madres me encerraron en una jaula de acero y me dejaron sin comer durante setenta y dos horas seguidas, con la esperanza de que el sufrimiento me hiciera aprender la lección.
Y allí, tirado en la oscuridad, con el cuerpo a punto de rendirse ante la inanición y la muerte que me respiraba en la nuca, la escuché.
Una voz robótica rompió el silencio de mi mente. Era... ¿papá?
—Henry —susurró la entidad, con un eco metálico—. Tu padre te está esperando. ¿Quieres volver a casa con él?