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Cuando él me dejó por su ex y su bebé

Cuando él me dejó por su ex y su bebé

Con seis meses de embarazo, estaba en el hospital cuando vi a mi esposo, Diego Silva, acompañado de Elisa Ruiz, su amiga de toda la vida, que acababa de regresar al país. Sostenía el informe de la prueba de embarazo mientras los observaba celebrar la llegada de su hijo. —Diego, no tenías que venir conmigo, yo puedo ir sola. Si Celia se entera, se va a molestar mucho... y eso podría afectar al bebé —le dijo Eliza con una expresión preocupada y llena de culpa. —No te preocupes, ella no me va a regañar. Siempre me escucha, me quiere un montón. Y si llegamos a pelear... entonces me divorcio, no pasa nada —respondió Diego, con seguridad, sin darle importancia. Un dolor punzante me estrujó el pecho. Las lágrimas corrían sin cesar, quemando mi piel al bajar por mi rostro. Lo amaba con una fuerza que no podía ni imaginar, lo amaba tanto que ni siquiera podía imaginarme discutiendo con él. Siempre hacía lo que él quería. Pero eso no significaba que iba a seguir soportando esta farsa de matrimonio después de enterarme de lo que hizo. Si Diego no quería a mi hijo ni a mí, entonces podía criar al bebé sola. Me sequé las lágrimas. Sin pensarlo más, marqué el número que no había llamado en años. —Papá, ¿puedo regresar a casa? —Celia, por fin me llamas. Siempre serás bienvenida aquí. Colgué, y, en un instante, compré un boleto de avión para dentro de una semana, rumbo a Suiza. En solo una semana, desaparecería por completo de la vida de Diego. Pero, ¿por qué, cuando intentó encontrarme y no pudo, de repente se volvió loco de arrepentimiento?
Cuento corto · Romance
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Mi Madre Salvó a Mi Gemela y Me Dejó Morir

Mi Madre Salvó a Mi Gemela y Me Dejó Morir

En nuestro pueblo había una vieja costumbre. Cuando una familia tenía gemelas, la mayor debía recibir el castigo para que la menor aprendiera al verla sufrir. Solo así, decían, podían educarlas bien y lograr que ambas crecieran sanas y salvas. Yo nací cuatro minutos antes que Anita Rojas, mi hermana, así que me tocó servir de escarmiento. Cuando ella se escapó para nadar en el río, mamá no la reprendió. En cambio, me sujetó de la cabeza y me hundió una y otra vez en el agua. Solo me soltó cuando Anita, aterrada y entre lágrimas, prometió que nunca volvería al río. Otra vez, Anita se olvidó de poner a cocer la pasta. Cuando mamá regresó del trabajo y vio que seguía cruda, me puso un plato delante. —Cómetela toda. No dejes nada. La pasta cruda me lastimó la boca hasta hacerme sangrar. Durante todo ese tiempo, mamá no apartó la vista de Anita. Cuando por fin la vio llorar, retiró el plato, satisfecha. Durante dieciséis años, serví de escarmiento. Hasta que una alerta roja por huracán obligó a evacuar todo el pueblo en plena noche. Anita, que se había quedado pasando el rato con sus compañeros hasta muy tarde, regresó empapada y sonriente, como si nada hubiera pasado.
Cuento corto · Drama Realista
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El día que me morí, mi novio estaba con su amante

El día que me morí, mi novio estaba con su amante

El día que morí, mi novio estaba rodeado de mujeres. Lo había rescatado de ser un gigoló que mantenía relaciones con mujeres adineradas. Mi única condición había sido que fuera mi pareja por tres años, algo que él no había dudado en aceptar. Le di dinero, recursos, y lo catapulté a la fama. Sin embargo, mientras me decía que no podíamos tener una relación romántica, él coqueteaba libremente con otras. Un día, la mujer que supuestamente era su novia me hizo escuchar un mensaje de voz en el que decía: —Si no fuera para usarla como trampolín, ¿quién le haría caso? Es aburrida y sin gracia. Pero cuando morí, él enloqueció por completo.
Cuento corto · Romance
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Me casé con otro por orden de mi esposo

Me casé con otro por orden de mi esposo

Cuando se anunció el compromiso real, la princesa Evelyne se arrojó a los brazos de mi esposo delante de todos los invitados. —No iré a Norval —sollozó, casi sin poder mantenerse en pie—. Quiero quedarme contigo. Adrián de Varenne la apartó de un empujón, haciéndola retroceder varios pasos. Luego habló con una indiferencia absoluta, como si aquel matrimonio no tuviera nada que ver con él. —Alteza, tiene el deber de cumplir con ese compromiso y aceptar su destino. Las lágrimas le empaparon el vestido, pero ni siquiera eso logró conmoverlo. A mi alrededor, las damas me felicitaban en voz baja. Decían que debía de saber manejar muy bien a mi esposo para que el duque regente me fuera tan fiel, incluso después de diez años ligado a la princesa. Sonreí sin responder. Dejé que Adrián me llevara de regreso a su residencia. Una vez allí, se sentó frente a mí y permaneció en silencio. Yo ya sabía lo que iba a decir. —¿Qué necesitas que haga? —pregunté con calma. Me miró y vaciló apenas un instante antes de responder: —Ese matrimonio es el destino de la princesa, pero no quiero que tenga que resignarse a eso. Hizo una breve pausa. —Te pareces mucho a ella. Quiero que ocupes su lugar y te cases con el hijo menor del rey de Norval. Tu padre y tu hermano regresarán a la frontera norte. Dentro de siete años, conquistarán el reino. No dudé. —De acuerdo.
Cuento corto · Romance
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Me Desterraron de la Manada, y Ahora Aúllan por Mi Regreso

Me Desterraron de la Manada, y Ahora Aúllan por Mi Regreso

Cuando mi solicitud de enlace mental fue ignorada por vigésima vez por mis padres, fui al Consejo de Hombres Lobo con el informe de corrosión por polvo de plata apretado entre mis manos. —Hola. Quisiera renunciar a mi identidad dentro de la manada. Con efecto inmediato. Diez minutos después, mis padres irrumpieron en la sala, arrastrando consigo a Elisa, mi hermana adoptiva, con el rostro descompuesto por la angustia. La puerta se abrió de golpe con un estruendo, y mi padre —un Beta— entró como una tromba, con los colmillos al descubierto y las garras temblando de rabia. —¡No eres más que una niña mimada que solo busca atención! ¡Deja esta actuación patética! ¡Eres una vergüenza para el nombre de un Beta! Mi madre, especialista forense de la manada, me arrancó de inmediato el informe de las manos. Tras una rápida mirada, soltó una risa helada. —¿Falsificaste este informe solo para llamar nuestra atención? Has sido una mentirosa desde que eras una cachorra. Elisa se aferró a ambos, con los ojos llenos de lágrimas, mientras sollozaba: —Lo siento, Jimena. Fue culpa mía por celebrar el ritual de transformación. Pero, por favor… no les mientas a nuestros padres solo para hacerlos sentir culpables. La sangre seguía brotando de mi nariz, pero la limpié con calma y me mantuve firme frente a los consejeros lobunos. —Hace mucho que no tengo una familia de verdad. Por favor, eliminen todos mis registros personales de la manada. Solo quiero que mi funeral, que está programado para dentro de tres días, no sufra ningún retraso.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Me negó en el rito de marca, ahora se arrepiente

Me negó en el rito de marca, ahora se arrepiente

En el sexto año de amar a Diego, le pregunté: —Diego, ya casi es julio… ¿no deberíamos hacer la ceremonia de marca? Se quedó inmóvil. Bajó la mirada con el gesto tenso, como si le costara trabajo encontrar las palabras. —Fiona, tú sabes que soy el Alfa de la Manada Bosque… y últimamente todo está muy complicado allá. No tengo cabeza para pensar en la ceremonia ahora… —Está bien. Diego, como era de esperarse, había olvidado nuestra promesa. Sonreí con calma, sin sorpresa. Aunque llevaba días preparando en silencio esa ceremonia, ya me había entrenado para resistir la decepción. Que olvidara algo tan importante solo confirmaba lo que en el fondo ya sabía: que para él, yo nunca fui tan esencial. Y si así eran las cosas… entonces era mejor irme.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Dejé de ser la sustituta y el millonario me mima

Dejé de ser la sustituta y el millonario me mima

En toda la Ciudad Santa Lucía se sabía bien: yo era la muchacha consentida, la que Roberto Salazar y Alejandro Pedraza llevaban en el corazón. A los doce años, Roberto me rescató de las manos de un padre violento y me regaló una segunda vida. Me juró que estaría a mi lado para protegerme siempre. A los trece, Alejandro rentó un parque de diversiones entero solo para celebrar mi cumpleaños. Me dijo que cuidar mi sonrisa sería la misión de toda su existencia. Este año cumplí veintitrés, y aun así, en pleno invierno me encerraron tres días enteros en un ático oscuro y helado. Cuando mi cuerpo ya no respondía y la conciencia se me escapaba, ellos estaban acompañando a su amiga de la infancia que había vuelto: Paola Fuentes. —Todo lo que tienes me pertenece. Ya es hora de devolvérmelo —me dijo Paola. Después de escucharla, no lloré ni hice escándalo: simplemente me fui en silencio. Ellos, en cambio, se volvieron locos buscándome durante años.
Cuento corto · Romance
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Meu Marido Só Me Amou Depois Que Me Perdeu

Meu Marido Só Me Amou Depois Que Me Perdeu

Após sofrer um aborto espontâneo, Joana Xavier finalmente se transformou no tipo de esposa que Luiz Costa sempre desejou. Ela parou de compartilhar as pequenas alegrias do dia a dia e deixou de ligar de madrugada quando ele não voltava para casa. O distanciamento chegou a tal ponto que, ao ser vítima de uma falsa acusação de atropelamento e acabar na delegacia, ela preferiu o silêncio. Quando os policiais exigiram a presença de um familiar para pagar a fiança e assinar a liberação, Joana se limitou a dizer que não tinha ninguém, aceitando passar uma semana inteira detida com uma calma assustadora. No fim da tarde do sétimo dia, o som metálico e pesado do portão da delegacia ecoou pelo pátio. Assim que ela desceu os degraus de concreto, um carro de luxo preto freou bruscamente a poucos metros de distância. A porta se abriu e Luiz desceu, vestindo um terno de alta costura que caía com perfeição em seu corpo alto e atlético. Com os ombros largos e a postura impecável de sempre, ele exalava aquela mesma aura fria, distante e inatingível.
Cuento corto · Romance
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Ni la Muerte me Libra: La Conspiración Familiar por la Herencia

Ni la Muerte me Libra: La Conspiración Familiar por la Herencia

Dos meses después de mi muerte, mis padres por fin recordaron que no me habían llevado con ellos al regresar de las vacaciones. —¿Por qué tanto escándalo? Solo tenía que caminar de regreso —comentó mi padre, frunciendo el ceño con impaciencia. Mi hermano abrió nuestra conversación de chat y me envió un emoji burlón con el mensaje: "Mejor quédate muerta por ahí. Así la herencia de la abuela será solo para Valentina y para mí." No hubo respuesta. —Dile que si se presenta a tiempo en la fiesta de cumpleaños de su abuela, olvidaré el incidente donde empujó a Valentina al agua —dijo mi madre con frialdad. No creían que nunca había logrado salir de aquel bosque. Buscaron por todas partes. Hasta que finalmente encontraron mis restos en lo profundo de la montaña.
Cuento corto · Drama Realista
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Mi hermana, la que me robó la vida

Mi hermana, la que me robó la vida

BLURB: Sophie lost everything in a matter of weeks. Her career, her marriage and even her reputation. Framed by her sister, betrayed by her best friend and abandoned by her own husband, Sophie is castes out, humiliated and heart broken. Sophie is forced to start over with the enigmatic CEO, Alexander pierce, and as she does that, truth began to surface behind the lies.
Romance
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