MI ENEMIGO EN EL ALTAR
Un año, un anillo de mentira y una sola regla: no matarse bajo el mismo techo. Alexandra firmó el contrato matrimonial para salvar su agencia de la quiebra; Caleb, el arrogante y sarcástico CEO al que ella detesta con el alma, lo hizo para asegurar el control de su imperio familiar. Era un negocio frío y calculado, hasta que se cerraron las pesadas puertas del penthouse y comenzó la verdadera guerra. El acuerdo no advertía qué hacer cuando el mismo hombre que le amarga la existencia con su sarcasmo en el desayuno es el que, por las noches, la acorrala en la penumbra del pasillo con una mirada oscura, posesiva y hambrienta. Entre insultos ingeniosos, eventos de la alta sociedad y roces "accidentales" que incendian la piel, Alexandra está a punto de descubrir la trampa más peligrosa de su peor enemigo: Caleb la vuelve loca de día, pero está dispuesto a devorarla de noche, demostrándole que, aunque su matrimonio sea de papel, el deseo entre ellos es peligrosamente real.
—«Firmaste un contrato para ser mi esposa, Alexandra» —le susurró él una noche, atrapándola contra la encimera de la cocina, su aliento rozando sus labios—. «Que te saque de quicio en las mañanas no significa que vaya a permitir que alguien más te mire en las noches. Eres mía. Y créeme, voy a encargarme de que no lo olvides.»