Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de que su vida se derrumbara ante sus ojos a causa de una desilusión amorosa, Emily se ve empujada a dejar todo atrás y comenzar una nueva vida... junto con el jefe de la mafia italiana. Entre el odio, la desesperación y el deseo de venganza ¿Existirá cavidad para el amor?
Leer másDamon:Su cuerpo se volvió de piedra ante los encantos de aquella hermosa gorgona. Los labios de Emily eran tan dulces y suaves como se los había imaginado en cada una de sus fantasías nocturnas.Aun así, aunque había delirado incansablemente noches con aquel momento, no pudo mover un solo centímetro de su cuerpo, porque sabía, con el corazón destrozado, que aquello no era real.Damon no era el rey de los rusos por simple suerte o herencia. No, él se había ganado su corona a base de tretas, estrategias y conspiraciones.Emily era muy feroz y hábil para identificar el deseo de los hombres poderosos, los podía leer mejor que a nadie. Pero si ella era la reina de
Cuando Emily se sentó frente al ruso, no pudo evitar esconder una sonrisa llena de regocijo.Damon la observó con total deleite, sin embargo fue Casper quien parecía guardar cierta reticencia ante aquella reacción.—¿A quien le clavaste los colmillos hoy para estar tan feliz, víbora?—siseo la mano derecha de Damon.Emily posó sus hipnóticos ojos en el bastardo junto a Damon, mientras daba un ligero sorbo a su bebida, para calmar así el veneno que amenazaba por salir de sus labios.—Hoy estuve mordiendo el trasero de varios de mis enemigos, Casper… no tientes tu suerte—canturreo ella con exagerada coquetería pomposa.
Samuel:La presión en sus sienes se intensificó, no había nada que pudiera aliviar el dolor de aquella migraña que llevaba varios días atormentando. Ya lo había intentado todo, pero nada funcionaba.El motivo de dolor de cabeza de Samuel, él lo conocía muy bien. Emily.Aquel hermoso y astuto demonio se había convertido en el mayor tormento de sus pensamientos. Tenerla cerca le daba paz y al mismo tiempo lo inundaba de miedos, ella lo hacía sentir vulnerable de un modo que jamás había experimentado, sin embargo, el tenerla lejos no era consuelo de nada. Cuando Emily no estaba a su alrededor, sus pensamientos se proyectaban de un modo aterradoramente destructivo. Como ocurría en aquel preciso instante.Aquella mañana, Samuel odio con todas sus fuerzas tener que dejar a Emily desnuda en su cama. Más aún, siendo consciente de lo que iba a hacer.—¿Está de acuerdo, señor?—preguntó Valentino.Samuel parpadeo, sorprendido, arrancando sus pensamientos de la ensoñación en la que parecía esta
Emily se quedo en silencio, intentando mantener su rostro inmaculado, libre de cualquier expresión que la traicionara. Pero el pánico era muy difícil de esconder, en especial cuando lo mas preciado para ella estaba siendo amenazado. Su vida estaba en juego.—Samuel…—comenzó a decir ella con lentitud—, no tengo ningún motivo para que me perdones la vida.Sea cual fuera la respuesta que el italiano estaba esperando, no era esa. Los labios de Samuel se separaron ligeramente mientras tragaba duro, sosteniendo su mirada con dura firmeza.—Entonces, debo hacer lo que se supone que debo hacer—dijo el italiano con tono áspero y letal, mientras apretaba el rostro de Emily, no con fuerza, sino con la intención de que no apartara la mirada—… Emily… por favor, dame un motivo para no hacerlo.Los ojos de Emily destellaron con un brillo particular, mientras contenía la respiración en un suspiro. Fue entonces cuando ella lo comprendió en su totalidad.Samuel era suyo.Aquel hombre tan cruel, vil y
Último capítulo