Emily se quedo en silencio, intentando mantener su rostro inmaculado, libre de cualquier expresión que la traicionara. Pero el pánico era muy difícil de esconder, en especial cuando lo mas preciado para ella estaba siendo amenazado. Su vida estaba en juego.
—Samuel…—comenzó a decir ella con lentitud—, no tengo ningún motivo para que me perdones la vida.
Sea cual fuera la respuesta que el italiano estaba esperando, no era esa. Los labios de Samuel se separaron ligeramente mientras tragaba duro,