CAPÍTULO 13.
—Maldito hipócrita —Dorian se movía entre las sombras del bosque, sus ojos dorados fijos en el automóvil estacionado en el claro. Minutos antes, un lobo de su manada lo había alertado de la presencia del auto.
Sus garras se hundían en la tierra húmeda mientras observaba con una mezcla de furia y resentimiento. Dentro del auto, Kael y la humana se habían entregado el uno al otro sin reservas.
La respiración de Dorian se volvió pesada. Su mandíbula se apretó al ver a Kael tomar lo que él nunca p