CAPÍTULO 14.
La jornada en el hospital había sido más ligera que otros días. Lina estaba en su consultorio, terminando los últimos detalles antes de retirarse, había hecho un gran esfuerzo para concentrarse en el trabajo.
El eco del encuentro de esa mañana seguía vivo en su cuerpo. Su piel aún ardía con el rastro de sus caricias. Un cosquilleo persistente recorría su cuerpo, como si Kael aún estuviera sobre ella, marcándola, reclamándola.
Se mordió el labio, reprimiendo una sonrisa que traicionaba su embria