Narrado por Dante
Mi padre nunca fue de celebrar nada. Pero aquella tarde, cuando la noticia llegó, lo vi alzar su copa con un brillo satisfecho en los ojos que no recordaba. Habíamos ganado. Después de meses de negociaciones, propuestas y maniobras más parecidas al ajedrez que a los negocios, nosotros habíamos ganado la licitación de la empresa Nexora Media
—Ahora sí, hijo —dijo, apoyando su copa en la mesa con un golpeteo seco—. Ahora sí empieza el juego real.
Yo asentí, aunque en realidad sa