NARRADO POR TEO
El salón volvió a moverse. Las luces giraron como si nunca se hubieran detenido. La música retomó su compás elegante. Pero dentro de mí, todo era estático. Estancado. Como un instante atrapado en hielo.
La imagen de Karina tomada de la mano de Dante seguía grabada en mi retina. El beso en la mejilla. Su expresión. Su decisión de no mirarme al pasar. Todo tan brutalmente intencionado que ni una puñalada en el pecho habría dolido tanto.
Sofía regresó. No dijo una palabra. Se paró