Zoe, estaba tan disgustada que apretó su puño casi enterrándose las uñas en su piel. Luego dijo: ¡Señorita Fernández, cuide su lengua!
Sin embargo, Miguel alargo la mano para detenerla y miró a Isabella. Su expresión era como si quisiera destruirla o desaparecerla.
—Está bien, así que solo pregunté…
Isabella miró a Zoe, antes de retirar con lentitud la mirada. Y luego continúo.
—Vengo a preguntarle, Señor Ortega, si usted organizó el accidente de mis padres, ase más de cinco años…
Todos los pr