Después del ataque al grupo Fernández, la tranquilidad penetró las paredes de aquel majestuoso edificio. Pero no fue tanta la felicidad, porque justo cuando el grupo Fernández comenzaba a estabilizarse, otro ataque se gestionaba, y este se cocinaba lentamente, entre lo más oculto, del sistema financiero.
Los rascacielos brillaban bajo el sol del mediodía, reflejando un cielo que parecía ajeno al caos que se desataba dentro de los muros del Banco Central del comercio internacional.
Sebastián