El golpe fue duro. Si Carmen le hubiera confesado lo que sentía, Camilo habría salido corriendo de la emoción desnudo por la calle.
Tardó unos segundos en procesarlo y, cuanto más lo pensaba, más seguro estaba de su mala suerte. Él, que siempre había tenido más "suerte" con las mujeres, terminaba superado por alguien tan seco e inalcanzable como Alejandro.
—¿En serio no tienes ni un poco de experiencia? —preguntó, con una mezcla de incredulidad y frustración.
Alejandro no lo negó y respondió con