Cuando Sofía recibió el informe de la prueba de paternidad, su estado de ánimo ya era muy sereno. No hubo ninguna sorpresa: los niños eran suyos.
Diego era el padre. Sofía era la madre.
En la mente de Sofía solo se repetía una idea: a partir de ahora, iba a haber dos pequeños que la iban a llamar mamá.
Sofía cerró el informe y, cuando levantó la vista, notó que la expresión de Diego era burlona. Antes de que él abriera la boca, Sofía lo frenó. Su cara no mostró ninguna emoción.
—Cuando vi a los