Sofía le advirtió:
—Tiene reconocimiento facial.
Su tesis implicaba mucho material y referencias. Aunque confiaba en Malaya, no significaba que fuera a dejar el estudio abierto para que cualquiera entrara.
Sebastián observó y notó una cámara diminuta en el marco de la puerta, casi invisible. Cuando Sofía se puso frente a ella, la puerta se abrió al instante. El sistema reaccionó en menos de un segundo.
Él se quedó impresionado: en el mercado no había nada con tal velocidad y precisión. Se entusi