su peor pesadilla la vivió en carne propia.
Pero las mentiras tienen patas cortas y quizás pronto la verdad salga a la luz, Fabricio no teme en salir y pasear con su amante, la lleva a sus cenas de negocios y sale de vacaciones con la descarada mujer.
Ese día, Ángel se dio la vuelta y dejó a Lizbeth esperándolo en su oficina, se marchó del edificio sin que nadie se diera cuenta. No entendía cómo fue capaz de ir tras su asistente, cuándo ella no hace más que suspirar por el desgraciado de Fabricio.
Media hora después, Lizbeth no aguanto