Usted no quería a mis papás.
21 Mientras la observaba, Ángel dejó salir un nombre de su boca. —¡Miguel!
—¿Miguel, señor? Quiere que llame a alguien, dime el apellido y lo buscaré en la agenda.
—En tu memoria deberías buscar— Ángel murmuró esto último. Pero al ver que ella no reaccionó al escuchar el nombre, se sentó a la orilla del escritorio y dijo.
—Tenía un amigo que se llamaba Miguel, pero un día desapareció de la nada, se esfumó como el humo en el viento.
—Entiendo, señor, pero ya le di mi palabra, no sé nada, es m