Una nueva amiga.
22 —¡Tía, eso no es cierto, la culebra no vivirá con nosotros! ¿Cierto? El niño se aferraba a los brazos de su tía. Se notaba el pánico que le provocó su abuela.
—¡Desgraciadamente, es así, Ángel aún no la conoce bien, ella lo maneja a su antojo! En ese momento, Yeimy inclinó la cabeza y agregó. ¡Por cierto, que no te escuche llamarla culebra, intenta decirle abuela! Ella sabía que Sofía llamaba así a su suegra y el niño intentaba imitar a sus padres.
—¡Luis, date la oportunidad de conocerla,