Lo quiero todo.
—Melany, me parece que has olvidado que te dije que mi corazón te pertenece. Sabes lo difícil que es luchar contra tu propio juicio, vivir una lucha interna todos los días. Me llena de rabia el simple hecho de saber que estás casada con Fabricio.
No ha habido día en que no me repita a mí mismo que eres una mujer prohibida.
Pero el corazón no sabe de infortunios, nunca aceptó que eres una mujer casada, cómo hacerle entender que no debe latir por una mujer que ama a alguien más.
Señor Rockefel