—El pájaro volvió a su nido ,don Sebastián.
El hombre que conducía el auto se estacionó a cierta distancia mientras miraba a Diana y a su amiga entrar en el edificio.
—No me la pierdas de vista, mi abogado dijo que eres un buen detective.
Sebastián colgó la llamada y escondió el móvil en un rincón secreto de su celda.
Mientras que en el departamento las dos mujeres hablaban de lo sucedido con Robert.
—No debiste salir de la mansión, ustedes se aman.
—Robert me dejó claro que de ahora en adelan