Ardiendo en ti. Capítulo 10: Encaje blanco
Unos toques de mi puerta me despiertan, veo la hora en mi teléfono y me doy cuenta de que me quedé dormido. Salgo de la cama de un tirón, busco algo qué ponerme, porque no puedo eliminar esa costumbre de dormir desnudo, salgo al pasillo y veo a mi tía sonriendo malévola.
—Para no haber tenido acción anoche, te quedaste dormido de todas maneras —me dice caminando hacia la cocina y yo la sigo aún adormilado.
—Tía, no es lo que piensas… —me rasco la cabeza en señal de frustración—. Esa chica termi