Ardiendo en ti. Capítulo 11: Un hombre que no es para ella
En cuanto mi tía me saca de la habitación del tipo ese, la escucho advertirle que se guarde al monstruo entre sus piernas lo que me hace dar un respingo porque estuve demasiado cerca de él.
Me encierro, pego mi espalda a la puerta y me derrito hasta caer al suelo, tratando de respirar, necesito oxigenar mis pulmones.
¡Demonios!
A penas un roce y su piel cálida, su torso duro… esa cercanía me ha encendido mil veces más que leer Cincuenta Sombras de Grey, y la posibilidad de que su monstruo me at