Ardiendo en ti. Capítulo 9: Casi descubierto otra vez
Me miro las manos por enésima vez, en sólo una semana me han salido gruesos callos, ampollas dolorosas y sangrantes.
—Es mejor que te hagas a la idea y que uses guantes o eso será peor —me dice Connor señalando mis heridas.
—Los guantes me quedan pequeños —le digo con frustración, mientras vuelvo a acomodar el forraje para alimentar a Clarabella.
—Bueno, mamá mañana irá a la ciudad, creo que, a algo importante, le pediré que compre guantes más grandes.
Asiento con la cabeza, al terminar con eso