Por Emma
Estaba en mi escritorio, con Mirta a mi lado, la estaba entrenando, quiero que aprenda todo lo que sé, aunque hay situaciones que las puedo resolver por mi experiencia en la empresa de mi familia.
Sonó el celular, el que está duplicado, para pasarle la llamada a Pupy.
Lo atendí sabiendo que era el número de un celular que también correspondía a Grace.
-Buenos Grace.
Dije ante el asombro de Mirta.
-Veo que no aprendiste y seguís trabajando allí, pasame con Pupy.
Me contestó sin saludar, creyendo que los días en los que no le atendí el teléfono, era porque me había intimidado.
Estuve a punto de decirle mil cosas, pero lo pensé mejor y le pasé el llamado a Pupy.
No le tengo miedo a esa mujer.
-Pupy, te paso una llamada.
Le dije cuando atendió, sin explicarle quién era.
-¿Estás loca?
Me preguntó Mirta.
No le pude contestar, porque Pupy estaba caminando hacia nosotras.
-Emma, te dejé claro que no quiero recibir llamadas de Grace.
-Me dijo que…
-A vos no te intimida nada, no sé qu