Por Pupy
Nos fuimos del salón de fiestas en medio de aplausos y felicitaciones.
Llegamos a un lujoso hotel, dónde nos esperaba una habitación nupcial, para vivir una espectacular noche de bodas.
La tomé en brazos y así cruzamos el umbral.
La habitación estaba regada de pétalos de rosas rojas, y dos copas con una botella del mejor champagne, nos esperaba.
Disfrutar de la sonrisa de Emma y del momento de felicidad supremo que estábamos viviendo, era algo que jamás imaginé que me iba a tocar vivir