Por Emma
A pesar del caos que era mi mente, la comprensión comenzaba a brillar.
¡No era hija de Carlota!
¿Dorotea me quería de verdad? ¿Sabía que su hija fue responsable de la muerte de mi madre? ¿Se sentía culpable?
-Perdón hija, perdón por tantos secretos y sobre todo por seguir casado con Carlota.
-No entiendo como seguís con ella.
Le reproché.
-Dormimos en habitaciones separadas desde hace 25 años.
Nuevamente tomó mis manos.
-Hija, perdoname, si tu madre hubiese vivido, nada ni nadie me hub