Por Emma
Bajé del ascensor, y las chicas enseguida me preguntaron cómo me fue.
Le dije que me hiciera un estudio, pero no le conté que tenía el alta para tener relaciones, eso lo sentía como algo muy íntimo.
No le avisé a Pupy que llegué, Mirta me preguntó sobre una venta específica.
Hablé con el cliente, le comenté que Mirta estaba autorizada a llevar su cuenta.
-¿Y vos? ¿No vas a seguir atendiendo a nuestra empresa?
Me preguntó, presionándome.
-Posiblemente sí, pero estos días tuve un problema de salud y…
-¿Un problema de salud?
Me preguntó, asombrado, el cliente.
-Sí.
-¿Estás bien?
-Sí, gracias… por otro lado, me acaban de dar un ascenso y aunque voy a seguir conectada con el sector de ventas, también estoy a cargo de la producción y…
-¡Te felicito! ¿Podríamos festejar con una cena?
-Te agradezco, pero estoy comprometida.
-Eso sí es una pena, me voy a quejar con tu jefe, a lo mejor él te puede poner como condición, que seas libre para seguir trabajando.
Me pregunté si era idiota.
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