CAPÍTULO 91. Al menos ya terminó
Sammy ahogó un suspiro de incomodidad y Darío la puso suavemente en el suelo.
—¡Madre! ¡Qué desagradable visita! —siseó la muchacha—. Pero ya que estás aquí, pasa y por favor dime a qué debo el honor.
Carmina Reyes dio dos pasos dentro de la oficina y cerró la puerta con violencia.
—¡Tú sabes perfectamente a qué vengo! —exclamó.
—Por dinero, imagino —murmuró Sammy cruzándose de brazos—. De hecho me sorprendió que no hubieras venido antes… pero entonces vi tus conversaciones con la distinguidísi