CAPÍTULO 23. ¡No puede ser tan difícil cambiar un pañal!
—¡Ay Dios! —Fue todo lo que salió de la boca de Sammy cuando lo vio abrir los ojos y tratar de sonreír.
Le dio un beso urgente en los labios mientras lo llenaba de lágrimas y él solo pasó un brazo a su alrededor para estrecharla.
—¡No me vuelvas a hacer eso! —lloró ella y Darío besó su frente con suavidad.
—Te lo prometo.
Sammy trató de limpiarse la cara mientras lo miraba bien, como si no pudiera creer que estuviera despierto.
—¿Cómo te sientes? —le preguntó.
—Me duele. Siento que me dieron un