CAPÍTULO 22. Cualquier cosa...
—¡Saaaaaaamyyyyy!
En dos segundos Sammy había llegado al borde del agua. Su primer instinto, el básico, era gritar por ayuda, pero sabía que nadie la ayudaría; y el segundo que era echarse al agua para llegar a él, fue ahogado inmediatamente por cada cosa que el Diablo le había enseñado.
—¡No puedo con él! —gruñó entre dientes desesperada mientras su corazón se disparaba—. ¡No puedo con él, no puedo con él…! ¡Mierd@! —rugió porque Darío le doblaba el peso y aunque nadara los treinta metros hast