Mundo de ficçãoIniciar sessãoFinalmente, llegó el bendito sábado a la noche.
Me encontraba observando mi figura en el espejo; llevaba un vestido rojo, con algunas partes de encaje y un tajo bastante atrevido en la pierna derecha.
Yo había insistido en ponerme algo que me tapara desde el cuello a los tobillos, pero Sam no me dejó. Según ella tenía “un cuerpo con las curvas perfectas” y debía disfrutarlo. Así que, en cuanto vimos ésta







