Capítulo 39

Desperté confundida. Sentía unas caricias en mi vientre, pero mis manos estaban quietas.

Abrí mis ojos y encontré las grandes manos de Alexander deslizándose sobre mi piel.

Mi corazón se aceleró.

-Buen día, hermosa- susurró besando mi cuello.

-Buen día, amor.- respondí acariciando sus manos.

-Es increíble saber que una vida crece en tí, producto de nuestro amor-

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