Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesperté confundida. Sentía unas caricias en mi vientre, pero mis manos estaban quietas.
Abrí mis ojos y encontré las grandes manos de Alexander deslizándose sobre mi piel.
Mi corazón se aceleró.
-Buen día, hermosa- susurró besando mi cuello.
-Buen día, amor.- respondí acariciando sus manos.
-Es increíble saber que una vida crece en tí, producto de nuestro amor-







